Category: Cluster turismo

Hace algunos días, escuchaba temprano en la mañana el programa matutino conducido por la excelente dupla Santiago Pablovic y Claudio Fariña en Radio Concierto. Entrevistaban al Senador por Valparaíso  Francisco Chahuan, a quien Pablovic acusaba de impertinente, al hacer declaraciones apresuradas en relación al accidente en la autopista del sol. Hacia el final de la entrevista en un ambiente más distendido, hablaban de las distintas comisiones del congreso, a lo que Chahuan haciendose el simpático comenta que no todas las comisiones trabajan al mismo ritmo, ‘como la de turismo por ejemplo, ahí nadie hace nada’ solando una carcajada.
No pienso hacer una defensa del turismo, pues no es para tanto y el comentario era claramente previsible. Además Chahuan sostiene estar en conversaciones con Fundación Valparaíso (Todd Temkin) junto a Lagos Webber para levantar el puerto, asumo por el desastre tema de los ascensores, además de la declaratória de la Unesco.
Junto un par de colegas hace algunos días hablamos de la necesidad de fortalecer el rol de la profesión (turística) en la economía, aunque sinceramente me parece que apoyarse en las redes más consolidadas resulta más práctico. 
Algo muy positivo se hizo recientemente en Valdivia. A partir del 1er Encuentro Nacional de Profesionales en Turismo junto al Encuentro de Educadores, se conformó una Asociación de Estudiantes y una Asociación de Jefes de Carrera de Turismo. Habrá que sumarse, o al menos apoyar de alguna manera.

Luego de la amplia cobertura mundial del terremoto, el rescate minero es la segunda oportunidad para Chile salida de una tragedia, para promover exportaciones, inversión y turismo.

Un país que a cada tantos años es devastado por un terremoto no se entiende como una plaza ideal para hacer negocios. Tampoco es beneficiosa la imagen de país donde sus trabajadores sufren condiciones inhumanas. Eso al menos que la reconstrucción/rescate sea exitosa y que el presidente participe personalmente en ello. Y eso hasta que un nuevo accidente así ocurre.

Una buena forma de capitalizar un 2010 de tragedias de final exitoso, es que Chile sea capaz de exportar sus servicios de rescate, su ingeniería, enseñanza en reconstrucción, exportar psicología especializada en tragedias, en como reconstruir una economía devastada, exportar nuestra normativa de construcción anti sísmica, nuestros calculistas, arquitectos, equipos, etc.


Y en turismo? Empezar por ampliar el concepto de turista y entender que no requerimos solo turistas en el sentido clásico (el que llega y se va con imágenes). Promovernos a personas que vengan a dar algo a cambio: por ejemplo voluntarios a enseñarnos algo, a apoyar la reconstrucción, a aprender de ella. Estudiantes extranjeros que vengan dada la calidad de nuestras escuelas de negocios, de minería, de medicina, de post-graduación. Pacientes que vengan en busca de la calidad de nuestros hospitales. Requerimos de científicos que vengan a fortalecer la ciencia nacional. Promover a Chile significa promover sus creaciones y promover la salida de sus artistas en el exterior. Chile (y sus gobiernos) no debe solo parecer apto para las grandes ligas, debe serlo. En ese sentido, es lejano pensar en postular a una Copa del Mundo, o cualquier eventos de envergadura, sobretodo cuando el viento gira tan inequívocamente a nuestro favor? 

Debemos construir una reputación (positiva) en ámbitos distintos a los tópicos de país minero, de vinos, terremoteado. Que tal si Chile fuese el país del mundo con la mayor cantidad de áreas verdes por habitante, o Santiago la primera ciudad carbono neutral o la ciudad con mejor calidad de vida? Lograr esa reputación, vendería más que 20 años asistiendo a la Fitur. 

Hace ya un siglo, la celebración del Centenario dejó  al menos en Santiago, un legado urbano notable, entre lo que se cuenta la Biblioteca Nacional, el Bellas Artes, el Parque Forestal, el alcantarillado, y el alumbrado público, obras que visualizaban un futuro y que trascendieron incontables gobiernos. Hoy, el Bicentenario revela una realidad latente que se ve distinta con 33 mineros enterrados en vida por una minería que desde la remota época salitrera ha demostrado cierta tradición a la negligencia hacia los derechos laborales y al medio ambiente. Para que hablar del simbolismo de la huelga de hambre indígena, que tiñe de desaliento una celebración que viene a celebrar nuestros avances como sociedad. Lo anterior tiene todo que ver con el TURISMO, una industria que desde siempre ha disputado su materia prima tanto con la minería como con la generación eléctrica. Mientras los mercados demandan sustentabilidad, reflejado en productos eco amigables y comercio justo por ejemplo, el Chile del bicentenario parece avanzar en la dirección perfectamente contraria. 
El bicentenario es un llamado a despertar. Y no está en las grandes obras públicas, está en nosotros, que redes sociales mediante evitamos la implantación de una termoeléctrica en una zona vulnerable. Está en la esperanza de los comuneros mapuches y en los 33 mineros, cuyo sacrificio debiera permitirnos ser una sociedad mejor, ojalá bastante antes del tricentenario.


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Las Antípodas 2018 / Avda. Suecia 513, Providencia Santiago, Chile