Category: patagonia

No se le hace justicia comparar a Aysén con cualquier otra parte del planeta. Aysén solo se compara a si misma. Es singular y hermosa desde y hacia donde se le mire. No cuesta nada entender porqué tanta gente que la visita decide simplemente quedarse. Como si algo les hiciera click muy adentro, y deciden abandonarlo todo y asentarse sin más provocación que la combinación de lo puro y lo bello, que puede llegar a transformarlo a uno.

Como el suizo «loco» aquel que conocimos, que decidió instalarse en la afueras de Bahía Murta frente al lago General Carrera cuando no había un solo camino para llegar allí. Se buscó una mujer que fuera tan loca como él y le aceptara irse a vivir literalmente a la punta del cerro rodeada de la nada misma. 

©Pablo Retamal


©Pablo Retamal


Vivieron un largo tiempo en carpa mientras construían a punta de martillo su adorable cabaña de 3×3 metros con un pequeño fogón a leña y un baño exterior a unos 10 metros. Allí se la pasaron felices e incontables crudos inviernos, junto a un recién nacido y su pequeño perro. Construyeron el granero, el establo para un par de cabritos, y el invernadero. El agua les llega por gravedad desde una vertiente algo más arriba, tan pura como sus tomates, su queso, los huevos y casi todo lo que consumen.

Ya han pasado 15 años. Hoy viven en una cabaña mucho mayor que el propio suizo nuevamente construyó con sus mismas manos. Es de troncos artesanales y algo irregulares que acentúan lo rústico. Entre cada tronco largas tiras de piel de oveja le proveen una excelente aislación. La cabaña se encuentra a unos 50 metros de la anterior, sobre una pequeña lomita. La protegen de los vientos invernales una hilera de frondosos cipreses. Tiene una vista cinematográfica hacia el lago y su extremo opuesto.

El suizo Bernard sabia muy bien que lo que deseaba era paz. Por eso hizo su cabaña a exactos 20 minutos de empinada caminata desde donde los automóviles logran llegar. Todo insumo pesado que sea imprescindible lo trae una junta de bueyes. 

Su hijo camina por casi media hora al colegio en solitario, varios días a la semana cortando camino por entre los bosques de cipreses. Se me hace una especie de Tom Sawyer de la patagonia chilena.

«El que se apura pierde e tiempo», nos advierte Luis, nuestro guía en un recorrido por Aysén con los tiempos algo estrechos. Fue técnico agrícola y había recorrido la región de cabo a rabo, inclusive pastoreando ganado sobre varios metros de nieve. Eso hasta que lo fichó un operador gringo especialista en expediciones complejas, con el cual aprendió la base de lo que es hoy su empresa, de la cual es chofer, guía, fixer y gerente. 

Annais Ferreira: www.flickr.com/photos/annais/
A las 3 horas, rendido ante el ruido monótono del motor, la media luz del atardecer y la sinuosidad del camino, me quedo dormido. Al despertar casi llegando a nuestro destino, veo que Luis sigue recio al volante, sin el más mínimo asomo de agotamiento. Se me ocurre que soy un pésimo copiloto. 

El recorrido partió en Balmaceda cerca del medio día y siguió hasta Cerro Castillo donde nos esperaba un restaurante cerrado para nuestros decepcionados estómagos, que amablemente abrió ante las ágiles gestiones de Luis, y que nos brindó una cena de proporciones descomunales. De ahí seguimos a Puerto Río Tranquilo. De ahí al día siguiente a Bahia Murta y luego un enorme tramo en subida hacia Puyuhuapi, para cerrar en La Junta, hacia los confines orientales de la región de Aysén, uno de los lugares más espectaculares que podría uno visitar en esta tierra.

Las posiciones respecto al tema Hydroaysen están repletas de matices. La actual es una discusión más bien míope, reducida a la aprobación del proyecto centrada en la conveniencia o no de un tipo de energía, o la prueba de alternativas más limpias, cuya respuesta resulta óbvia. No es mentira que el país requerirá disponer de más energía en el futuro. Para la gente común alcanza con lo que hay. No así para las mineras que se lo chupan todo. Y si la industria sufre, sufrimos todos. Si esta sobrepasa su consumo en la hora punta, debe someterse a multas que por lo abultadas inciden directamente en la viabilidad del negocio. En este modelito solo ganan las distribuidoras. Estos es una realidad, avalada por el gobierno.


BARATA, NUESTRA, LIMPIA:

Demás está decir que de energía barata nada, pues en Chile pagamos mucho más que cualquier otro país de la región. Tampoco nuestra (Endesa es española) ni mucho menos limpia considerando los impactos ya conocidos. 

Y porfavor no ser incautos y pensar que el otro bando no hubiese aprobado el proyecto, basta leer las declaraciones de la época.

¿Que sentido tiene generar electricidad en el extremo sur y llevarla hasta el extremo norte? Todo el sentido del mundo: para llevar a cabo un proyecto así de caro y descabellado, solo puede ser porque los réditos deben ser realmente muy buenos para alguien.

Mientras tanto, entretengase leyendo la página de Hydroaysen, donde reina la bondad, las cosas lindas y las buenas intenciones. Al lado de estas el último discurso del Dalai Lama parece el de un terrorista descocado.

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Las Antípodas 2018 / Avda. Suecia 513, Providencia Santiago, Chile